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30 septiembre, 2015

El Paseo de tu Perro

El Paseo

Para casi todos los perros, el paseo es una emocionante partida de caza. Las imágenes, sonidos y olores de la calle despiertan sus sentidos y les hacen desear explorar el entorno, olfatear posibles presas, hacer vida social o simplemente desfogarse.

Para los perros de compañía, el paseo suele ser el plato fuerte del día, un ansiado momento en que exprimir hasta la última gota sin permitir que ningún aguafiestas, aunque sea el mismo propietario, se lo amargue.

Y ahí empieza el problema de muchos propietarios: aunque sus perros son tranquilos y obedientes en casa, cuando salen parecen transformarse, volviéndose prácticamente casi incontrolables. Pegan la nariz en el suelo, desconectan mentalmente del propietario y se vuelven completamente sordos, para lo que no les interesa.

La solución consiste en hacernos aún más interesante para el perro que las ardillas, los otros perros y todos esos fascinantes olores esparcidos por la hierba. Aunque parezca imposible competir con tales estímulos, lo cierto es que aprovechar los paseos para jugar con nuestros perros mejora mucho las relaciones y nos permite controlarlos cada vez más. 

Jugar en el Parque

Muchos juguetes son especialmente adecuados para el parque. Una pelota unida a una cuerda es estupenda para lanzarla y que el perro la recoja y la devuelva e incluso para hacer que la busque por medio del olfato. La cuerda incorporada nos permite recuperarla en cualquier momento, y hay propietarios que aseguran que es más fácil lanzar estas pelotas que las normales sin la cuerda.

Si sólo deja que su perro juegue con la pelota durante los paseos, el perro nunca se acostumbrará ni perderá el interés, pero asegúrese de que nunca juega con la pelota en casa, y de que es lo bastante grande para que sea imposible que se la trague, o demasiado frágil para que la destruya y se la coma.

Es muy importante llevar pequeñas golosinas para perros que puedan agradar mucho a tu perro durante el paseo, porque nunca sabemos cuándo nos puede sorprender con una conducta admirable, como volver increíblemente rápido cuando lo llamemos o echarse obedientemente y permanecer así hasta nueva orden, y podríamos arrepentirnos de no tener ningún premio a mano.

Cuando los perros están aprendiendo a regresar cuando se los llama, es importante llamarlos con frecuencia y premiarlos de forma un tanto aleatoria: a veces con golosinas, a veces con juegos y a veces sólo con un elogio. De este modo, el perro nunca sabe qué premio le espera, si es que le espera alguno, y eso incrementa al máximo su motivación.

Los perros utilizan la nariz para explorar el suelo en busca de importantes documentos olfativos que leer. Los humanos no podemos siquiera imaginar la cantidad de datos que un perro es capaz de extraer de los olores. El olor de la orina y las heces que encuentran por la calle les informa sobre el sexo, la situación hormonal e incluso el estado de salud de los perros o perras que orinaron o defecaron, y el rastro oloroso de los demás animales les indica hace cuánto tiempo pasó por ese punto cada uno y qué clase de animal era.

Puede aprovechar el extraordinario olfato de su perro para convertirse en el líder, y no en un simple participante en las partidas de caza durante el paseo. Un buen punto de partida es elegir un juguete que le guste mucho a tu perro y soltarlo sobre la hierba del jardín justo antes de sacar al perro e invitarlo a que lo busque. Cuando lo encuentre, muéstrese muy sorprendido y entusiasmado por su hazaña.

Cuando su perro domine este juego, puede complicarlo convirtiéndolo en un ejercicio básico de rastreo; debes esconderlo un rato antes en algún punto por el que pasarán durante el paseo. Es una experiencia maravillosa ver a un perro guiándose únicamente por el olfato para encontrar un objeto, y hasta los perros no adiestrados, yendo además atados con la correa, pueden sorprender por sus increíbles dotes de sabueso.

La Higiene Urbana

Hay algo que permite distinguir a simple vista a un propietario responsable de otro que no lo es durante el paseo, y el primero lo lleva en la mano. Efectivamente: puede ser una pinza o bolsa recogecacas o simplemente una bolsita de plástico, y no puede faltar nunca, ya que es inadmisible dejar ciertos recuerdos sembrados por la ciudad o parque.

Aunque los perros estén desparasitados y no haya por tanto riesgo de transmisión de parásitos internos a las personas, no existe excusa para dejar cacas de perro por cualquier parte. Es repugnante, y sobre todo provoca que cada vez haya más parques y zonas públicas donde no se permite el paso a los perros. Debe ser responsable.



Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


www.psicolmascot.com


Contacto: psicolmascot@gmail.com

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