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02 octubre, 2015

El Aparato Locomotor del Perro



Muchos factores influyen en la forma de moverse de un perro. El primero es su construcción, es decir, su estructura anatómica. Un perro con un ángulo correcto en la paletilla, como por ejemplo el Golden Retriever, disfrutará de más flexibilidad de movimientos que otro que tenga la paletilla demasiado recta, el cual posiblemente caminará con cierta rigidez, como al trote, lo cual constituye un defecto salvo cuando se considera característico de una raza determinada, como el Pinscher Miniatura, por ejemplo.

También la edad y la forma física influyen en la forma de moverse. Un perro joven y bien musculado se moverá con más soltura que otro perro más anciano, en baja forma física o con sobrepeso. A los perros les ocurre como a nosotros: deberían adquirir un buen tono muscular gradualmente y después ser capaces de conservarlo. Sin embargo, por desgracia, abundan los perros demasiado perezosos y la obesidad se ha hecho ya tan frecuente en los perros como en los seres humanos.

El sobrepeso repercute en los órganos internos tanto como en la agilidad y en la elegancia al moverse. Actualmente existen numerosas consultas veterinarias especializadas en problemas de sobrepeso, y no deberá dudar en someter a su perro a tratamiento si necesita ayuda para hacerle adelgazar y estar en su peso correcto. Los perros se benefician tanto como nosotros de una dieta controlada unida a un incremento del ejercicio.

Las Cuatro Marchas

Los perros suelen desplazarse de una de estas cuatro maneras: al paso, al trote, a medio galope y al galope. Cada raza o tipo suele caracterizarse por una forma determinada de marchar al paso.

Los perros grandes y poderosos suelen marchar con paso largo y majestuoso, mientras que los perritos menudos y vivarachos como el Terrier tienden a dar graciosos saltitos. Una de las mejores formas de desplazarse es al trote, un paso uniforme y regular que permite alcanzar buenas velocidades sin consumir tanta energía como el galope o el medio galope.

El galope es la marcha utilizada para recorrer cortas distancias a gran velocidad. Consume muchísima energía y aunque hay razas criadas expresamente por su capacidad como sprinters (Greyhounds y Galgos), ni siquiera éstas son capaces de resistir mucho tiempo a galope tendido.

Otras razas se criaron, en cambio, por su gran flexibilidad. Los Bordes Collies, como otros perros de pastor, pueden girar en seco para reorientar el rebaño o echarse al suelo en un segundo cuando se lo ordenen. En cualquier caso, todos estos rasgos de conducta tienen su origen en la efectiva secuencia avistamiento, acecho, persecución utilizada para cazar por el lobo.

La Potencia Muscular

Los perros poseen tres tipos de músculos: los lisos, que controlan el movimiento de los órganos internos; el músculo cardíaco, que constituye la mayor parte del corazón, y los estriados o esqueléticos, que son todos los demás. El perro puede controlar a voluntad todos y cada uno de sus músculos esqueléticos.

Los músculos están formados por fibras que recontraen al ser estimuladas por un impulso eléctrico y están unidos a los huesos por tendones. Las contracciones y relajaciones musculares mueven las articulaciones haciéndolas plegase o extenderse, desplazarse hacia adentro o hacia fuera, o rotar. Por cada músculo hay otro que realiza la función opuesta y gracias a esto es posible que los movimientos alcancen un alto grado de precisión.


Además de los movimientos más obvios, los músculos son también los encargados de controlar otros movimientos menos visibles, como los que se producen al temblar o tiritar, al respirar, al defecar o en el parto.


El Aparato Locomotor

El cuerpo del perro es una máquina prodigiosa. Además de andar de forma pausada y armoniosa, el perro puede correr a gran velocidad, brincar y nadar. Su cuerpo goza, además, de una flexibilidad admirable, lo que le permite pasar de estar hecho un ovillo a ponerse en pie sobre las patas traseras sin esfuerzo. La enorme agilidad de los perros, unida a su naturaleza tan versátil, ha permitido a los humanos emplearlos en una enorme variedad de tareas a lo largo de los siglos: desde el rescate de personas hasta la caza, desde la tracción animal hasta el exterminio de la alimañas, pasando por incluso por el combate como deporte.

La Natación

Aunque todos los perros saben nadar por instinto, algunas razas fueron criadas expresamente para trabajar en el medio acuático. El Terranova, provisto de un denso manto termoaislante, no sólo es un excelente nadador, sino que incluso tiene los dedos de los pies palmeados.

En su origen, esta raza fue criada y adiestrada para ayudar a los pescadores a halar las redes cargadas ya de pesca, y más tarde para rescatar seres humanos que se habían caído al agua.

Su fuerza es tal que puede sacar un bote de remos del agua si se le entrena para ello. Son numerosas las noticias sobre Terranovas que han rescatado contra voluntad a algún bañista que se proponía disfrutar tranquilamente del agua.

Otras razas, como el Caniche y el Perro de Aguas Portugués (a los que es posible adiestrar para que recuperen redes de pescar caídas y las traigan hasta la orilla), deben su actual aspecto al origen nadador de su raza. Su actual corte de pelo procede del utilizado cuando eran perros de trabajo para incrementar su movilidad en el agua, pero manteniendo sus articulaciones bien abrigadas.

La Tracción de Sangre

Los perros han sido durante generaciones el único motor utilizado para trasladar personas o mercancías en trineo a través de terrenos cubiertos de hielo o nevados. Los perros de tiro trabajan en equipo, arrastrando la carga a la que están enganchados bajo las órdenes del musher o conductor del trineo.

Los perros de tiro se utilizan también en carreras deportivas de trineo. El cornering (tomar curvas cerradas a enorme velocidad) no tiene por qué representar una prueba excesivamente dura para estos perros, pero desde luego no es precisamente cómodo para el musher, colocado en pie tras las riendas a lo largo de hasta 32 km (en carreras relativamente cortas) y desplazándose a una velocidad que puede alcanzar lo 40 km/h.

En las carreras largas, aunque tal vez no se alcancen tales velocidades, las distancias recorridas son en cualquier caso escalofriantes: hay récords de más de 1600 km en menos de 10 días. También se han criado como animales de tiro el Bernés, un perro de montaña suizo elegido por su gran fuerza y flexibilidad, y los perros que aún se usan en Asia central para hacer girar las norias.

La Caza

El instinto de acechar y cobrar piezas de caza, natural del perro, ha sido aprovechado por los humanos desde que se inició su domesticación. Una de las familias caninas más antiguas fue la de los Lebreles, como el Greyhound, el Lbrel Afgano (Tazi) y el Deerhound, perros dotados de buena vista, larguísimas patas y una agilidad más propia de un guepardo que de un perro, capaces de avistar la caza y de perseguirla a toda velocidad.

El cuerpo ágil y menudo de los Terrier, por su parte, les confiere flexibilidad y rapidez, cualidades muy útiles para acechar y cobrar caza menor o exterminar pequeñas alimañas penetrando en sus escondrijos subterráneos, sobre todo si se unen a los magníficos reflejos de este tipo de perros.

El Combate

Ya en el siglo VI a.C. se documentan peleas de perros, inmortalizadas en relieves murales. Los perros criados con este fin suelen ser grandes y musculosos y aunque su gran corpulencia les resta velocidad, aún conservan una flexibilidad considerable. Cuenta la leyenda que el gran Shar Pei debe su piel tan holgada y llena de arrugas a su capacidad para darse la vuelta dentro de ella si un asaltante lo atacaba por la espalda.

Los perros, en general, son verdaderos atletas. Lo normal es que cualquier perro sobrepase corriendo, saltando o maniobrando hasta al más ágil de los humanos, y también que se acomode con flexibilidad de contorsionista en el rincón más angosto que se pueda imaginar para dormir plácidamente.

Más vale un perro que nunca se está quieto que un perro siempre dormido.

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La Anatomía del Perro


Lo normal es que un perro bien cuidado y alimentado que haga suficiente ejercicio, viva feliz durante muchos años. No obstante, reconocer los primeros síntomas de cualquier trastorno de salud forma parte de sus responsabilidades como propietario. Y hacerlo le resultará más fácil si entiende cómo funciona el cuerpo del perro.

El Esqueleto

El esqueleto es el armazón sobre la cual se estructura toda la anatomía del perro. Junto con un complejo sistema de músculos y tendones, le permite mantener en pie, sentarse, saltar o caminar. Son los músculos, firmemente anclados en los huesos, los que ponen en movimiento el esqueleto del perro.

Los huesos son tubos huecos formados por un entramado duro y calcificado relleno de médula ósea. Son alimentados por los vasos sanguíneos que se abren paso hacia su interior a través de unos minúsculos orificios.

Cuando el hueso se parte, en su superficie se forman nuevas células destinadas a rellenar la hendidura. Durante el desarrollo, los largos huesos de las extremidades crecen por su extremo en un proceso controlado en gran medida por las hormonas, es cual se detiene una vez alcanzada la madurez sexual.

A diferencia de los humanos, los perros carecen de clavícula; las patas delanteras se unen al tronco únicamente por medio de los músculos, lo cual proporciona al perro una enorme libertad de movimientos.

Todos los perros poseen 30 vértebras, 7 son cervicales (armazón del cuello), 13 son toráficas ( armazón de la espalda) y están unidas a las costillas, y otras 7 son lumbares (armazon de los riñones) a las cuales se suman las vértebras de la cola, cuyo número varía de una raza a otro. La médula espinal se aloja en un canal formado por las vértebras del espinazo, destinado a proteger un órgano vital.

Las Formas del Cráneo

La forma del cráneo varía enormemente de una raza a otra, aunque los huesos que lo componen son en todo los casos los mismos. Existen tres morfologías bien diferenciadas. Las razas de cráneo estrecho y alargado, como los Afganos y Borzois, se denominan Dolicocéfalas, mientras que las de cráneo achatado, como el Bulldog y el Boxer, se denominan Braquicéfalos, y aquellas que se encuentran entre ambos extremos se denominan Mesocéfalos.

Sea cual sea su forma, el cráneo forma siempre una cavidad cerrada, cuya parte superior se denomina caja craneana. El hueso maxilar constituye la mandíbula superior, y la mandíbula inferior está unida al cráneo mediante una articulación.

Las placas óseas que forman la caja craneana se sueldan en el centro de la zona frontal tras el nacimiento, como ocurre con las fontanelas de los bebés humanos.

En algunas razas de cráneo muy abombado, como el chihuahua, estás fontanelas nunca llegan a soldarse por completo, lo que hace al perro especialmente vulnerable a las lesiones cerebrales.

Configuración del Maxilar

El tipo de mordida, o forma en que encajan los dientes superiores con los inferiores, viene determinada por la longitud de la mandíbula inferior. Existen cuatro tipos de mordida: la mordida en Tijera (los dientes superiores encajan perfectamente en los inferiores), la Prognática (los dientes inferiores quedan adelantados con respecto a los superiores, al ser la mandíbula más larga que el maxilar), la mordida Protrusa (los dientes inferiores quedan detrás de los superiores, al ser la mandíbula inferior más corta que el maxilar), y la mordida Normal o a Nivel (los dientes superiores e inferiores quedan alineados al mismo nivel).

Todas estas configuraciones del maxilar son correctas siempre que coincidan con la morfología de cada raza. Por ejemplo el Prognatismo sería un defecto inadmisible en un Golden Retriever, mientras que es loa más natural y correcto en un Bulldog. El tipo de mordida puede variar enormemente entre las razas, y aparece claramente especificado en los respectivos estándares de las mismas.

La Dentadura

Los perros adultos poseen un total de 42 piezas. Los incisivos les sirven para cortar, los caninos para despedazar y desgarrar y los molares para quebrantar y triturar. Los perros poseen también unos dientes carniceros, que les mermite mascar hasta los materiales más duros.

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